El Centro Mazowiecki de Arte Contemporáneo „Elektrownia” de Radom presenta una exposición de Beata Ewa Białecka, una de las pintoras polacas contemporáneas más reconocidas y respetadas. Su obra explora desde hace años cuestiones de espiritualidad, corporalidad, feminidad, identidad y la dimensión universal de la experiencia humana. Sin embargo, la artista nunca trata estos ámbitos como temas cerrados. Al contrario, los emplea para plantear preguntas que no tienen respuestas sencillas.
La obra de Białecka está profundamente arraigada en la tradición europea. La artista recurre a la iconografía cristiana, a motivos bíblicos y mitológicos, a la historia del arte y al lenguaje de los antiguos maestros. No lo hace, sin embargo, para reconstruir el pasado. Su pintura mantiene un diálogo constante con la tradición, y a veces incluso una disputa. Lo conocido se desplaza, se invierte y se pone en duda. Una imagen antigua se convierte en punto de partida para una historia sobre el ser humano contemporáneo: sus miedos, deseos, enredos y necesidad de encontrar su propio lugar.
El título de la exposición, A mi imagen y semejanza, alude de forma indirecta a la fórmula bíblica de la creación del hombre. Pero hay en él algo más que una cita del Libro del Génesis. Puede leerse como una pregunta sobre quién tiene realmente el derecho a crear la imagen del ser humano. ¿Quién decide cómo debe ser? ¿Quién define la feminidad, el cuerpo, la belleza, la santidad, el pecado, el deseo o el sufrimiento? Y, finalmente: ¿es el ser humano creado „a imagen y semejanza”, o es él mismo quien, a lo largo de su vida, crea su propia imagen y su propia semejanza?
Beata Ewa Białecka (n. 1966) es pintora y graduada por la Academia de Bellas Artes Jan Matejko de Cracovia. Obtuvo su diploma en 1992 en el taller del profesor Jerzy Nowosielski.
Trabaja en la corriente de la pintura figurativa contemporánea. Combina las inspiraciones del arte antiguo y la iconografía religiosa con la reflexión sobre la cultura actual y los roles sociales de las mujeres. Utiliza los símbolos cristianos como herramienta de subversión, abordando temas como la feminidad, la maternidad, la corporalidad y la memoria, así como la relación entre lo sagrado y lo profano. Yuxtapone motivos religiosos con referencias a la cultura popular y la publicidad. Desde 2015, el bordado realizado directamente sobre la pintura es un elemento importante de algunas de sus obras. Al entrar en diálogo con la tradición del bordado religioso, se convierte en parte integral de la imagen y amplía los recursos de la expresión pictórica.
Galardonada, entre otros premios, con el Gran Premio del Ministro de Cultura y Patrimonio Nacional y el Premio Artístico de Pomerania, y nominada al Pasaporte de „Polityka”. Sus obras forman parte de las colecciones, entre otras, del Museo Nacional de Gdansk, del Centro de Arte Contemporáneo Zamek Ujazdowski de Varsovia y del Museo Colección Roberto Polo – Centre for Modern and Contemporary Art of Castilla-La Mancha en Toledo.

Beata Ewa Białecka A mi imagen y semejanza
Por Paweł Witkowski
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