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SYMPLOKÉ

Ivan Pinkava · Por Miroslav Haľák.

Abre en 4 días

Inauguración el jueves 22 de octubre de 2026 a las 18:00 horas.

Con comentarios artísticos de Roberta Bielika, Julie Hayward y Frenzi Rigling.

Comisario: Miroslav Haľák.

Las palabras extranjeras, que por regla general disuaden al público general de leer textos de historia y teoría del arte, no deberían ser un instrumento de exhibición pseudointelectual, sino una ayuda insustituible para describir fenómenos que escapan a la cotidianidad. El arte es precisamente un fenómeno así en nuestras vidas, y por ello explicar lo que sucede, por ejemplo, en las fotografías de Ivan Pinkava no basta con un vocabulario elemental. Si ciertos conceptos, por ejemplo del vocabulario posestructuralista, no se usan y repiten hasta el hastío solo como una manera de moda, entonces la búsqueda de la expresión adecuada para describir relaciones complejas dentro de una composición artística puede llevarnos por un viaje aventurero a través del tiempo y el espacio, un viaje de descubrimiento. A un viaje así invita también la exposición de fotografías de Ivan Pinkava, pues en el intento de penetrar la capa superficial de sus cuerpos humanos, de los materiales acumulados y de las masas atípicas de objetos, traspasamos las categorías de las descripciones sencillas de la belleza.

En el diálogo tardío de Platón El sofista nos encontramos con el concepto de entrelazamiento (symploké), que en la teoría del arte se pasa injustamente por alto. Con el término filosófico symploké (“σύν” [syn-] – prefijo: “con”, “juntos” o “en conjunto” / “πλέκω” [plekó] – verbo: “trenzar”, “entrelazar” o “tejer”) puede designarse la relación recíproca, por ejemplo, entre la realidad objetiva y la representación subjetiva. Sobre la base de esta palabra se produce así un encuentro entre lo irreal y lo cognoscible, pero también entre la idea abstracta y la forma materializada. Estas confrontaciones constituyen la sustancia de toda obra de arte. La filosofía antigua recurrió a la metáfora textil para subrayar las ventajas de unir elementos aparentemente disonantes en un todo con sentido. El arte nos enfrenta a menudo con la difícil tarea de descubrir, en la maraña de incompatibilidades externas, el código de las relaciones internas. Sin embargo, sería un error suponer que cada obra de arte tiene tal disposición, del mismo modo que sería ingenuo creer que toda pintura o escultura quiere necesariamente expresar aspectos complejos de la existencia humana. Los artistas tejen con hilos diversos de inspiraciones individuales, aunque el tejido resultante puede revelar también su falta de coherencia. Por ello es aún más valioso descubrir una obra cuya fuerza reside en cómo el autor logró tejer, con distintos hilos de ideas, una tela internamente coherente.

Las fotografías de Ivan Pinkava son estéticamente atractivas, pero su forma no es un mero ejercicio constructivo-compositivo con fines en sí mismo, ni una transmisión superficial de contenidos previsibles. Con el lenguaje artístico que ha ido perfeccionando a lo largo de los años, Ivan Pinkava crea textos visuales con una escritura autoral reconocible, pero solo entre las líneas imaginarias, en una especie de plano intertextual, pueden descubrirse aquellas raras conexiones, es decir, el entrelazamiento de hechos sorprendentes. La iconografía de su obra puede inducir a buscar analogías superficiales en la historia del arte y a descifrar de manera simplista el mensaje de la figura desnuda, pero el hecho es que, tras las poses estilizadas de las figuras fotografiadas y los bodegones con superficies superpuestas de diversos materiales y texturas, se esconde una tensión casi físicamente palpable. En una iluminación dramática se escenifican por igual los cuerpos y los fragmentos textiles banales, las telas arrugadas, las espumas sintéticas, las sillas, los muebles, las plantas o las lonas, las tablas, los tablones y las vigas. Los espacios anónimos de carácter liminal son el escenario del instante estático del entrelazamiento de lo concreto con lo sobrenatural. Es fascinante cómo en las fotografías de Ivan Pinkava se visualiza la polaridad entre la forma de los objetos y el contenido del pensamiento. El resultado nunca es solo un objeto trivial, una mera toma de un rollo de espuma o de una alfombra extendida. Más allá de la materialidad de cada construcción objetiva de Ivan se esconde una dimensión poética del ser.

Es asombroso cómo Pinkava manipula la anatomía humana y, por otra parte, cómo compone la materia sin alma. En las extensas series de sus desnudos, que en principio son retratos de sujetos, encontramos en cambio la esencia de una objetividad sin vida. No sería correcto afirmar que los cuerpos masculinos en…

— Galerie Václava Špály
Fuente: www.galerievaclavaspaly.cz/cs/vystava/symploke