La colección de Liberec de los llamados "pequeños maestros" (a diferencia de los "grandes", como Rembrandt van Rijn o Jan Vermeer, por ejemplo) se formó en los años sesenta del siglo XX, gracias a la entonces directora, la Dra. Hana Seifertová. Una excepción es la rara naturaleza muerta de Jan Davidsz de Heem, proveniente del legado del gran industrial Heinrich Liebieg. Varias pinturas también fueron adquiridas en los últimos quince años gracias a fondos de los fondos especiales del Ministerio de Cultura de la República Checa.
En cuanto a la representación de centros artísticos, se pueden ver ejemplos de la producción pictórica de ciudades flamencas y holandesas como Ámsterdam, Amberes, Haarlem, Leiden y otras.
En cuanto a la estratificación temática, encontramos retratos (Jakob Adriaensz. Backer), temas bíblicos (Vincent Sellaer) y mitológicos, motivos de la historia romana (Frans van Mieris), escenas de la vida cotidiana de personas de diferentes estratos sociales (Jan Baptist Weenix), varios tipos de paisajes, por ejemplo, una veduta de París (Cornelis Beelt), un paisaje marítimo (Wouter Knijff) y el paisaje ideal de la soleada campiña italiana. Una parte indispensable de la colección la constituyen varios tipos de naturalezas muertas, por ejemplo, de caza (Jan Fyt), florales (Elias van den Broeck) o naturalezas muertas que representan la diversidad de materiales a la manera del trampantojo (Jan Jansz van de Velde).
El núcleo de la colección lo constituyen pinturas holandesas del siglo XVII. El visitante puede admirar la amplitud de intereses de los pintores holandeses, su ojo para el detalle, su sentido de la poesía de la vida cotidiana, y su habilidad técnica y tecnológica. Detrás de las obras se esconde un testimonio de la fuerza de la entonces creciente democracia, pero también la revelación de algunas de sus facetas menos favorables.

La Edad de Oro de la Pintura Holandesa
Por Zuzana Štěpanovičová
28 feb 2014 – 12 jul 2026
Fuente: galali.cz/en/event/nizozemci


