Impresionismo

28 oct 2021 – 13 nov 2027

Con aproximadamente 70 obras –pinturas, esculturas– la exposición se centra en la importante colección de obras del Impresionismo en la Hamburger Kunsthalle, para mostrarla en un contexto global más amplio. En el contexto del resurgimiento de los nacionalismos, también surge la pregunta de si hoy en día sigue teniendo sentido clasificar el Impresionismo en categorías nacionales y, en caso afirmativo, qué consecuencias tiene esto para nuestro pensamiento y sentimiento.

El estilo del Impresionismo suele ser sinónimo de Francia: de artistas como Édouard Manet, Claude Monet o Auguste Renoir, de obras encantadoras, luminosas y coloridas que a menudo muestran escenas al aire libre, o de una exploración serial de almiares, fachadas de iglesias y estanques de nenúfares en el juego de diferentes estados de ánimo lumínicos en distintas horas del día o estaciones del año. Que el nexo entre ›Impresionismo y Francia‹ no es exclusivo en este sentido, lo demuestra una mirada rápida a otros países donde el Impresionismo se desarrolló con un retraso temporal, pero de forma autónoma. En Alemania, la conocida y ya en vida denominada «Tríada» de Lovis Corinth, Max Liebermann y Max Slevogt, entre otros, forma parte del Impresionismo. Ya las voces contemporáneas de la crítica de arte de la época lo consideraban al menos un fenómeno europeo.

Si el Impresionismo perdió importancia en su país de origen, Francia, a más tardar con el comienzo de la Primera Guerra Mundial, en Alemania, especialmente en el marco de las academias, las corrientes impresionistas se extendieron hasta bien entrada la década de 1920. Al mismo tiempo, Fritz Wichert (Kunsthalle Mannheim), Hugo von Tschudi (Nationalgalerie Berlin y Neue Pinakothek München), Gustav Pauli (Kunsthalle Bremen y Hamburger Kunsthalle) y Alfred Lichtwark (Hamburger Kunsthalle), directores de museos líderes, defendieron esta pintura, que así encontró su camino en las colecciones públicas.

La nueva presentación de las obras del Impresionismo ilumina tanto las diferencias entre los representantes alemanes y franceses como sus similitudes. También es importante preguntarse qué temas ocupaban a los pintores a ambos lados del Rin, de dónde provenían sus principales impulsos y qué interacciones son visual e históricamente rastreables. Los capítulos «Retrato», «Paisaje», «Figura escenificada», «Ciudad y ocio» y «Naturaleza muerta» sirven como grupos temáticos dentro de la exposición.

Los «encuentros franco-alemanes» están concebidos como parte integral del recorrido por la colección en la Hamburger Kunsthalle. Gracias a un nuevo y atractivo diseño, las cinco salas centrales del piso superior de la Lichtwark-Galerie se unen simultáneamente en un área de contenido propia, invitando así a la permanencia y la contemplación.

Se publica una publicación ricamente ilustrada que acompaña a la exposición. La inclusión de la nueva presentación en la aplicación de la Hamburger Kunsthalle –también con breves videoclips sobre obras individuales o pares de obras– lleva el tema al espacio digital. La bilingüismo de la aplicación y la publicación de su contenido en la página web garantizan una accesibilidad general y suprarregional e involucran directamente a todos los interesados en el discurso.

Hamburger Kunsthalle