Gustav Klimt creó el famoso Friso de Beethoven para la XIV exposición de la Asociación de Artistas Visuales de Austria Secession, que tuvo lugar del 15 de abril al 27 de junio de 1902. En esta exposición –concebida como un homenaje al compositor Ludwig van Beethoven– la idea del Gesamtkunstwerk secesionista encontró su mejor expresión. Bajo la dirección de Josef Hoffmann, un total de 21 artistas participaron en la exposición.
El centro de la exposición fue la estatua de Beethoven de Max Klinger, colocada en la sala principal. Además del Friso de Beethoven de Klimt, se exhibieron murales y decoraciones de Alfred Roller, Adolf Böhm, Ferdinand Andri y numerosos otros artistas. El objetivo declarado de la exposición era reunir las artes individuales –arquitectura, pintura, escultura y música– bajo un tema común: la "obra de arte" debía surgir de la interacción del diseño espacial, los murales y la escultura.
El ciclo mural monumental de Klimt se encontraba en la sala lateral izquierda, a la que los visitantes de la exposición entraron primero. Un hueco en la pared abría la vista a la estatua de Beethoven de Max Klinger y, al entrar, ya aludía a la interacción de la arquitectura, la pintura (el Friso de Beethoven de Klimt) y la escultura (el Beethoven de Klinger).
La XIV exposición atrajo a casi 60.000 visitantes, convirtiéndose en uno de los mayores éxitos de público de la Secession. Además, fue de fundamental importancia para el desarrollo de Klimt y de numerosos otros artistas participantes: el ideal de la colaboración de las diversas artes y la cooperación probada en la exposición de Beethoven fueron continuadas con éxito por, entre otros, el Wiener Werkstätte.

Friso de Beethoven
Beethovenfries
Permanente
Fuente: secession.at/Beethovenfries





