Las instalaciones expansivas de la artista polaca Iza Tarasewicz toman forma como estructuras modulares —sistemas móviles y reconfigurables basados en principios formales inspirados en la naturaleza, la investigación científica y ayudas visuales como gráficos y diagramas. Muchas de sus obras consisten en diversas unidades que pueden reorganizarse y reconfigurarse continuamente dependiendo del contexto de la exposición. La artista se refiere a la filosofía atomista de la antigüedad clásica, así como a los modelos explicativos del siglo XX —física cuántica y teoría del caos— en conjunción con investigaciones profundas sobre el trabajo, las tradiciones populares y el modernismo. Sus esculturas y ensamblajes, en los que procesa materiales desde acero oxidado hasta hongos Lingzhi, forman sistemas dinámicos donde el límite entre lo orgánico y lo inorgánico se difumina. El arte de Tarasewicz está profundamente arraigado en las prácticas sociales y (agrí)culturales que han dejado huellas duraderas tanto en la región de Podlaquia, donde nació, como en los ritos y tradiciones populares que dan forma a la cultura de gran parte de Europa Central y Oriental.
En el centro del trabajo de Tarasewicz está la idea de que nuestras vidas, contrariamente a la noción engañosa de que podemos desprendernos de nuestro entorno, están inextricablemente entrelazadas con las de otras especies acompañantes. Ante las crecientes desigualdades sociales y el hiperindividualismo en las sociedades capitalistas, así como los movimientos políticos populistas y fascistas que las nutren, su práctica está guiada por la pregunta de cómo podemos formar lazos y forjar parentescos. En su ecléctica exposición en la Secession, Tarasewicz vincula conceptos de ciencia ficción con la agricultura combinando naves espaciales y máquinas retro que se han vuelto inútiles en la economía actual y se consideran chatarra tecnológica. Al permitir que estas máquinas construyan su propia comunidad caótica, crea ejemplos modelo lúdicos y humorísticos de una realidad alternativa, confrontando así un mundo en constante aceleración en el que los órdenes económicos y políticos de todo el mundo se encuentran en una grave crisis. Su instalación no solo refleja el caos como una fuerza destructiva, sino que también explora su potencial productivo, una apertura que puede conducir a nuevas percepciones y revivir formas de vida comunitaria.

Iza Tarasewicz
Iza Tarasewicz
Abre en 139 días





